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domingo, 30 de septiembre de 2018

Se cayeron los cuadernos.


Se cayeron los cuadernos. Quedó claro que era una operación mas en contra del kirchnerismo en general y contra de Cristina en particular.

El detalle que delató esto fue el sincericidio de Bonadío al armar la causa desde el año 2008 y no desde el 2003, ya que a IECSA Macri la "vendió" en el 2007, por lo tanto, quedaba adentro de la opereta como lo que es, un vulgar y corruptísimo coimero. Porque siempre hubo coimas, queridos enemigos. Por lo tanto, toda esta opereta es además una demostración de la galopante hipocresía en la que viven los biempensantes honestistas de nuestro país.

La Cámara obligó a Bonadío a empezar todo desde el año 2003, perooooooo….nuevamente volvió el corrupto juez de la servilleta de Corach a poner en evidencia lo que en realidad son "los cuadernos", o mejor dicho, las fotocopias de unos cuadernos escritos a mano no sabemos en que fecha ni por quién, mas allá de que el inimputable de Centeno reconoció que él los escribió.

Debido a la orden de la Cámara, Bonadío se vio en la obligación de procesar a los "arrepentidos", algo que no era lo acordado, ya que precisamente "los arrepentidos" declararon como que fueron obligados a pagar coimas, o sea, que en la causa quedaban como unos pobres tipos obligados a hacerse multimillonarios por la mala de la historia, CFK.

Mala si las hay, ya que obligar a santísimos ciudadanos a volverse ricos solo lo puede hacer un gobernante casi diría que demoníaco. ¿No? Carajo, se les complicó la opereta: estuvo pensada para meter presa a Cristina y a nadie más y ahora...

Y por eso salió el empresario Pescarmona a quejarse, ya que todos "los arrepentidos" han sido procesados como integrantes de una asociación ilícita. No quedaron como víctimas.

Y es necesario tener presente como detalle revelador que ninguno de los empresarios "arrepentidos" fue desafectado de su condición de proveedor del Estado, tal como lo marca taxativamente la Ley en casos de coimas, o mas precisamente, cohecho. O sea...

Los empresarios que negaron que pagar coimas, están presos. Si no dicen que Cristina los obligó a pagar coimas se quedan adentro. ¿Como funcionaría el Principio de Presunción de Inocencia en este caso, en donde los que confiesan ser delincuentes salen en libertad y los que no se quedan presos?

Leamos a Alberto Fernández, que demuele a "la causa de los cuadernos" mucho mejor que yo, por supuesto: "¿Cómo ha funcionado la Ley del Arrepentido en esta causa? Mal.  Lisa y llanamente operó como un mecanismo extorsivo para provocar delaciones. Es evidente que todo aquél que admitió la ocurrencia de un delito quedó liberado, mientras que el que no lo confesó terminó en la cárcel. Asumo que no comulgo con la lógica que impera en la Ley del Arrepentido."


Por si no les quedó claro, esto dice la ley:

"La ley del arrepentido establece en su artículo 15 que “el órgano judicial no podrá dictar sentencia condenatoria fundada únicamente en las manifestaciones efectuadas por el imputado arrepentido. Para la asignación de responsabilidad penal sobre la base de estos elementos, el órgano judicial deberá indicar de manera precisa y fundada la correlación existente entre esas manifestaciones y las restantes pruebas en que se sustenta la condena. La materialidad de un hecho delictivo no podrá probarse únicamente sobre la base de esas manifestaciones".


Pareció en un principio que se estaban mandando una operación mediática judicial muy inteligente, pero a poco de andar, comenzó a caerse: los cuadernos fueron quemados en una parrilla por el autor. Mentira.

Los hicieron desaparecer como parte del plan, ya que si los cuadernos seguían en la causa iban a ser peritados, y la pericia iba a mostrar las verdaderas fechas en que fueron escritos, que sin duda no son las que figuran y les sirven para "la causa".

Un hecho taxativo sobre la falsedad de los cuadernos es el que testimonió Jorge "el corcho" Rodriguez "...quien espontáneamente se presentó ante el tribunal y aclaró que el día que en los cuadernos se lo señala como partícipe de un encuentro con alguno de los imputados estaba fuera del país y que las oficinas suyas supuestamente visitadas por los ex funcionarios, se inauguraron un año más tarde a lo que expresaban los textos."


El que le dictó a Centeno se equivocó mal, che.

Pero por sobre todas las cosas, ante un caso de coimas, lo único que prueba ese delito es el hecho de encontrar el dinero, que sin ninguna duda no está declarado. Es imposible no encontrarlo. Máxime si el corrupto periodismo hegemónico que nos supimos conseguir viene diciendo hace meses que la coima asciende a 36.000 millones de dólares.

Un hermoso paquetito que pesa 360 toneladas y que esperaban encontrar en la tercera excavación que hicieron recientemente en la estancia de Lázaro Báez. Y tampoco encontraron nada en las propiedades de Cristina. Ni debajo del parquet ni oculto en bóvedas hechas en las paredes. Eso sí, se llevaron un pato de cristal de la casa de El Calafate. De procedencia francesa para mas datos.

Yo que Bonadío me voy a Francia a excavar. Y por si algún biempensante tiene dudas, aquí tienen la mas clara prueba de que toda "la causa de los cuadernos" es una operación:

"Las empresas que admitieron coimas en la era K continúan recibiendo miles de millones de dólares en obra pública"
"Pese a que frente al juez Bonadío confesaron haber pagado sobornos, el Gobierno nacional mira hacia otro lado y sigue adjudicándoles monstruosos proyectos. Las licitaciones que ya están bajo la mira."


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