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sábado, 14 de julio de 2012

Y la inseguridad volvió con todo (Y por culpa de Cristina, por supuesto)



Hace ya un tiempo largo que me vengo preocupando mucho porque veo a  la oposición mediática  corregida,  aumentada y recargada, que el 54% no ha servido para tranquilizarlos, esto es, para convertirlos en una verdadera oposición, con propuestas y mucho respeto, sin esa interminable retahíla de acusaciones de corrupción que se sustentan por sobre todas las cosas en la presunción de culpabilidad.
Presunción de culpabilidad que están usando a full con su actual gran preocupación: la inseguridad. Porque la “inseguridad” ha vuelto con todo, los hechos delictivos se suceden, y en muchos casos, son verdaderas tragedias, como el caso de los hermanos comerciantes asesinados en  Cañuelas. De esa lacerante tragedia a salir a afirmar por todos los medios “objetivos, veraces e independientes” que vivimos en un infierno de inseguridad medió mucho menos que un paso.
No intento negar la existencia de los hechos delictivos, por simple o grave que pudieran ser, mi pregunta, ya que de eso se trata, quiero preguntarle a los “insegurólogos” que es lo que llaman “inseguridad”
¿Qué es estar inseguros? ¿Cómo se comprueba tal estado? ¿Con que sistema se mide la inseguridad? ¿Quién homologó ese sistema? ¿Cómo probarían los “insegurólogos” que vivimos  en inseguridad?
¿Qué es vivir seguros? ¿La existencia o no de la delincuencia depende de un Gobierno? La seguridad, o sea, la calidad de seguro, estar libre y exento de todo peligro, daño o riesgo,  ¿es posible? ¿Es posible que exista una Nación que esté libre de todo peligro?

En la existencia de la “inseguridad”, ¿tienen algo que ver  el Poder Judicial y las Fuerzas de Seguridad?
¿Qué es lo que están pidiendo cuando le demandan a Cristina que haga algo por la “seguridad”?
Es algo repetido hasta el hartazgo por parte de los “insegurólogos” la necesidad de “mano dura” ya que esta es, según ellos, la “solución” al problema de la “inseguridad”: simplemente, matar, matar y matar a los delincuentes.
Según los “sesudos” análisis de los “manoduristas” si nos ponemos a matar a “todos los delincuentes”, se termina la “inseguridad”. A mí me parece que la decisión que un ser humano toma de convertirse en delincuente es algo que sucede en lo más profundo de su mente, y la existencia de la pena de muerte no va a hacer que un violador o un asaltante o narco decida no serlo.
Es más, creo que la existencia de la pena de muerte hace que se pongan más violentos los delincuentes todavía. Pareciera que los “insegurólogos” nos están diciendo que es posible llegar a la delincuencia cero, esto es, que no existan hechos delictivos.
 Que es también obligatorio y  posible asegurarle a cada habitante del país un guardia personal que lo cuide las 24 horas, que evitaría la comisión de delitos como el asesinato de los hermanos de Cañuelas. Lo digo porque está más que claro que nunca nos han aclarado que es la inseguridad, y, por carácter transitivo, deberían hacerlo con lo que es vivir en seguridad y como se consigue.
¿Nos aclaran cuantos delitos se deben cometer para sostener que estamos inseguros? Porque el Índice de Criminalidad marca 5,6 asesinatos por cada 100.000 habitantes para Argentina, lo que nos coloca a la misma altura que EEUU y segundos en Sudamérica detrás de Chile
.
Pero de este índice los “insegurólogos” no dicen nada, y mucho menos dicen que en los últimos 8 años fue en franca disminución hasta llegar al nivel actual.
¿Por qué razón insisten tanto con el tema de la inseguridad sin proponer cuál sería la forma de comprobar tal estado, cuál es la solución y muchísimo menos, un debate sobre que es en definitiva la inseguridad?
Por ejemplo, cuando aseguran que estamos inseguros, ¿nos están diciendo que todos somos asaltado, violados, asesinados?
También nos podrían aclarar si en la ecuación de la inseguridad incluyen a los millones de ciudadanos que diariamente no son víctimas de ningún hecho delictivo. Porque eso también es cierto, no solo son ciertos los hechos criminales. También es cierto que ante un acto delictivo, solo hay, para los especialistas en “seguridad” mediáticos,  un solo culpable: el Gobierno Nacional.
¿Y por qué? ¿Es tan así? ¿Entre el suceso criminal y Cristina no hay nada? Según los “insegurólogos”, no, solo el Per Saltum. No están las Fuerzas de Seguridad ni la Justicia, ni los gobernadores, ni nada.
Como prueba de “la inseguridad en que vivimos” nos suelen ofrecer en primer plano, los rostros y las expresiones de los familiares de las víctimas. ¿Cuál es el estado de ánimo de una persona a la que le acaban de matar un ser querido? ¿Ese estado de ánimo es prueba de “la inseguridad en la que vivimos”? Yo creo que es solo prueba del asqueroso uso político que de la desgracia ajena hacen los medios “objetivos, veraces e independientes”.
Acusar de manera directa al Gobierno por la “inseguridad”, sin tener en cuenta, por ejemplo, a uno de los poderes del Estado como es la Justicia (casi nada, ¿no?) ¿no es un hecho político?
La lectura que yo me permito hacer de esta conducta de los medios opositores es que Cristina tiene que estar parada las 24 horas en la puerta de cada casa del país cuidándonos a todos. Cristina es la culpable de que no se encontrara a los Pomar, ni tampoco al pibe que murió en el cuarto vagón de la tragedia del tren del Once.
Nadie tiene nada que hacer, ninguna responsabilidad le cabe a nadie, de todo es responsable el Poder Ejecutivo. Este es el mensaje que tiran los medios: estamos todos siendo asaltados, violados, robados, asesinados, y hay un solo culpable: El Gobierno.
Este mensaje es claramente político, con una profunda carga ideológica y de defensa de intereses muy concretos. No hay nada de objetividad, veracidad e independencia en la repetición permanente de los acontecimientos delictivos por parte de los medios y su consecuente afirmación de “inseguridad”.
Nos hablan y machacan constantemente con la “inseguridad”, pero no hablan para nada de sus posibles causas, fogoneos o complicidades, y mucho menos de sus mas que claros usos para el chicaneo político en contra de un Gobierno que odian.
Me permito recordar el caso de connivencia de la policía con los delincuentes, el de la Comisaría 49 de Villa Urquiza, (CABA). Aquí va un par de links pare refrescarlo
Porque a Cristina la odian, y es lógico suponer que en un debate, ese odio va a quedar muy claramente expuesto, y es también muy claro que no les conviene blanquear ese odio, porque al hacerse evidente, al aparecer la verdadera causa de la militancia en contra de la “inseguridad”, desaparece la “objetividad, la veracidad y la independencia” de la que los medios hegemónicos se auto arrogan ser los dueños monopólicos.
Por ejemplo, una pregunta que me gustaría hacerles a los “insegurólogos” es porque repiten por los medios hasta el paroxismo un hecho delictivo (si es grave, lo hacen mucho más). ¿Que piensan que produce el hecho de repetir durante horas un asalto o un asesinato durante varios días? ¿Buscan algún efecto especial o es simple casualidad que lo hagan?
Por otro lado, sería buenísimo que nos contaran si en el resto del mundo se producen hechos delictivos,  si por eso hay “inseguridad” o son simplemente hechos delictivos sin ninguna relación con el tema que tanto les preocupa.
Todos recordamos aquella noticia desparramada por los medios cuando, supuestamente, Aníbal Fernández había afirmado públicamente que la inseguridad “era una sensación” cuando en realidad  AF refería que  era el diario La Nación quién hablaba de “la sensación de inseguridad”, o sea que la tribuna de doctrina reconocía que en el tema de la “inseguridad” hay mucho, muchísimo, de construcción mediática.
Por ejemplo: El día 25 de Mayo de 2003, en nota editorial, La Nación ponía lo siguiente:
El gobierno de Néstor Kirchner que se inicia hoy enfrenta enormes desafíos. Recibirá un país con el más alto índice de desocupación de la historia, con híper endeudamiento externo, con un tejido social en peligro de quebrarse definitivamente, con una infraestructura que -como demostró el desastre de las inundaciones en Santa Fe- padece de un abandono de décadas, con una Justicia y una clase políticas cuestionadas, y con una sensación de inseguridad inédita.
Como es fácil advertir, la frase no está encomillada, o sea, es opinión del diario.
En otra nota editorial, estas ves de fecha de 17 de Mayo de 2003, decían lo siguiente:
Todos los delitos, ya sean los que cometen los particulares, los funcionarios o, más grave aún, los jueces, deben ser investigados prontamente, con idoneidad y eficiencia. Todo crimen no esclarecido ahonda en la ciudadanía la sensación de inseguridad que generan en nuestro tiempo la violencia callejera y la inacción policial. Pero esa percepción deviene en estupor cuando la dudosa actuación de algunos magistrados no es prontamente investigada y esclarecida. La demora en echar luz sobre esos episodios enturbia la silenciosa labor de la mayoría de los jueces y fiscales que, con su conducta, día tras día honran a la Justicia. .
Y el 27 de Abril de 2003, Mariano “Portazo” Obarrio se despachaba con lo siguiente:
Precisamente la desocupación, las demandas sociales, la actividad piquetera, el desorden callejero que impide el libre tránsito de las personas en la vía pública y la continuidad de los planes Jefes y Jefas de Hogar son desafíos clave para la gobernabilidad. Así como lo será la sensación de inseguridad individual que se apoderó de varios centros urbanos.
Por último, en otra editorial, de fecha 6 de Mayo de 2003 se puede leer lo siguiente:
Por causa de la singular trascendencia que le confiere el haber involucrado a una familia de reconocida actuación pública, el secuestro de Florencia Macri conmovió a nuestra sociedad, de suyo ya muy alarmada por el feroz recrudecimiento de los secuestros extorsivos. Se trata, sin duda, de una modalidad delictiva cuyos imprevisibles atropellos e insidiosas características incrementan en medida desoladora la hiriente sensación de inseguridad que embarga a la mayor parte de la población.
Hay en los medios hegemónicos una utilización política de los delitos, una muy sucia y artera utilización podemos decir. Mienten, descaradamente mienten e inventan. Por caso, podemos refrescar el tema de la denuncia que hizo Cristina sobre el dueño de la inmobiliaria que había sido reporteado por Clarín  afirmando que la “economía se estaba desacelerando”
Cristina lo denuncia como evasor, y ahí salieron los medios hegemónicos a decir entre otras barbaridades, que La Presidenta había violado el secreto fiscal, cosa refrendada por el Constitucionalista Daniel Sabsay, cuando el Artículo 101 de la Ley de Procedimiento Tributario, oh, casualidad! dice todo lo contrario a lo afirmado por el Dr. Daniel Sabsay y toda la cohorte acusadora:   No estan alcanzados por el secreto fiscal los datos referidos a la falta de presentación  de declaraciones juradas, a la falta de pago de obligaciones exigibles, a los montos resultantes de las determinaciones de oficio firmes y de los ajustes conformados, a las sanciones firmes por infracciones formales o materiales y al nombre del contribuyente y al delito que se le impute en las denuncias penales. La ADMINISTRACIÓN DE INGRESOS PÚBLICOS, dependiente del MINISTERIO DE ECONOMÍA Y OBRAS Y SERVICIOS PÚBLICOS, queda facultada para dar a publicidad esos datos, en la oportunidad y condiciones que ella establezca.

Link: http://www.dae.com.ar/leg/leyes/pro/pro06.html 

Mentir, siempre mentir. Si lo hicieron con algo que está a un clic de verificar como el artículo de una ley, como no van a manipular los hechos delictivos, que están, existen, son verdaderas tragedias muchos de ellos, y presentarlos como la irrefutable prueba de que estamos en un infierno. Y por culpa de Cristina, por supuesto.

2 comentarios:

  1. hola, soy webmaster de algunos blogs, Me gustaría enlazar el tuyo en mis blogs y por mi parte te pediría un enlace hacia el mío tambien y de esta forma ambos nos ayudamos a difundir nuestras páginas.

    Si estás interesado, escríbeme a ariadna143@gmail.com

    saludos

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  2. Ariadna: por si no recibiste mi respuesta, no hay problema. Mandame un mail explicandome como se hace.
    Un abrazo.

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