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martes, 2 de abril de 2013

...Y nos piden mas diálogo


En la edición de papel del 30 de Marzo, La Nación pone en tapa una nota de Mariano De Vedia titulada: La Iglesia reclama más diálogo y poner fin a la descalificación.


Algo que nunca está de más, por supuesto. El diálogo, digo. Porque hay muchos temas para dialogar. Pero yo, que soy un kirchnerista mal pensado, aposté a que la oposición en pleno no se daba por aludida en este “llamado a la cordura”. Y le acerté.

¿Alguien se topó con algún opositor que considere que tiene algo que mejorar en su conducta con respecto al gobierno? Seguro que no. Lo que sostiene la oposición es muy simple, (como todo lo que sostiene): La culpa por la falta de diálogo en el país es exclusiva culpa de la “yegua”, “vieja chota”, “hija de puta”, “medicada” y “dictadora” de Cristina.

“Objetividad” absoluta la de la oposición en pleno, como siempre. En lo personal, soy un convencido que para dialogar hay que presentar propuestas, y hacerlas públicas, para que no solo la dirigencia las debata, sino que el pueblo todo lo pueda hacer.

Y digo claramente propuestas, no eslóganes con los que todos sin dudas vamos a estar de acuerdo. Sostengo además que en los amorosos conceptos vertidos tan asiduamente por los santos franciscanos que ahora habitan en la oposición, tanto la mediática como la política, conceptos a los que me he referido más arriba, no hay mucho de propuesta y si mucho de un odio descomunal y descalificatorio en grado absoluto.

Por ejemplo, se me ocurre un tema para comenzar a dialogar: ¿cuál sería el porcentual de la renta nacional que debería quedarse el asalariado? O ¿desde cuándo y porque existen la pobreza y la miseria en el mundo?

Otro temita interesante para empezar a dialogar es la igualdad social. ¿Qué piensan de la igualdad? ¿Están de acuerdo? Si lo están, ¿cómo se consigue? ¿En qué estarían dispuestos a ceder para llegar a la igualdad? Si no están de acuerdo con la igualdad, ¿porque no lo aclaran cada vez que piden diálogo?

Está claro que tienen su “razones” para tal odio. Inflación, por ejemplo. Odian a Cristina porque la inflación se “come el salario”. Es llamativo ver como defienden el salario aquellos que en realidad lo tienen que pagar, y de paso, aumentan los precios, no diciendo nada por supuesto de algunas de las posibles causas de tal inflación, como por ejemplo, La Inflación de Demanda, La Inflación Autoconstruida y la actividad política (a través del aumento de precios) como opositores de los formadores de precios, esto es, las cadenas de supermercados y los monopolios productores de alimentos.

Sería genial que los “defensores de los pobres” se pusieran a dialogar sobre un viejo argumento esgrimido por ellos, conocido por todos: “Los salarios son inflacionarios” Por lo tanto, cada vez que hay un aumento de salarios, aumentan los precios en el mismo porcentual, lo que sin duda, “defiende” al pobre. ¿Estarán con ganas de dialogar sobre este tema especialmente?

Es conmovedor verlos quejarse de la pobreza. No me digan que no. Los que siempre dijeron que “los pobres son pobres porque quieren”, que son los mismo que aplicaron criminales ajustes en nuestro país con las consecuencias que todos sabemos, que también siguen defendiendo la necesidad de aplicar nuevamente un genocida ajuste en nuestra Argentina y defienden los que se están implementando en Europa, nos enrostran ahora “Cristina no hace nada por los pobres”. Por supuesto que nada dicen de las mejoras sustanciales acaecidas en el país en los últimos 10 años, algo que los “dialoguistas” pueden apreciar en esta esclarecedora nota publicada precisamente en La Nación:  


Salta a la vista, a mi parecer, la clara acción opositora de dichos monopolios u oligopolios, para ser más exactos, ya que los “inflacionólogos” no hablan tampoco nada sobre sus responsabilidades en la monstruosa evasión impositiva y fuga de capitales, y por sobre todas las cosas, no haciendo públicas sus estructuras de costos, algo que deberían hacer (y ser) publicas  ¿o no dicen que la “yegua”, “botóxica” y “medicada” de Cristina tiene la culpa de la inflación? ¿Porque se niegan a hacerlo? ¿O acaso no tienen razón?

Y que La Nación publique que esta fue una década ganada (dicho con muchos peros, desde ya) debiera llamarlos al diálogo, pero el odio es para toda la vida, señores.

Otro ítem productor del monstruoso odio a Cristina es la inseguridad. En este tema, también dejan cabos sueltos, como por ejemplo, dialogar sobre cuáles son las causas por las que pasan decenas de veces por día, en los canales “objetivos”, un hecho delictivo y las consecuencias que estas repeticiones podrían ocasionar en la psiquis de las personas que las ven.

Tampoco hablan del descenso del Índice de Criminalidad que ha sido muy pronunciado en los últimos 10 años, como tampoco nada dicen de que es, exactamente, la inseguridad y el “parámetro” que se utiliza para medirla, “parámetro” con el cual se plantan ante la sociedad con su “gran verdad revelada”: “estamos inseguros, y por culpa de Cristina, por supuesto”

 En suma, “el país esta camino al abismo, si es que ya no está en él”, “verdad” sin posibilidad de ser discutida esta que tienen en sus mentes los que reclaman “más diálogo”, reclamo que me suena un tanto contradictorio, ya que me parece que no se puede dialogar con “corruptos” ni “dictadores” ni mucho menos con quienes están absolutamente descalificados por ser “demoníacos”. ¿O están interesados en dialogar con el diablo? Qué raro, siendo tan santos y perfectos.

Y ni hablar de lo que les provoca el tema de los impuestos. Deberíamos aprovechar que están tan dialoguistas para que nos expliquen si los impuestos los pagan de sus bolsillos o están incluidos en el precio de producto o servicio que venden.

pareciera que hay algunos argentinos que ya se están salvando de la caída al abismo. Pero se están perdiendo el diálogo. En fin, nada es perfecto.

 Pero, bueno, se salvan de la crispación. Porque si hay algo que sobra últimamente en Argentina es crispación. Como el productor agropecuario de Entre Ríos que jaqueado por la crispación kirchnerista se vió obligado a cometer un “abuso de armas” a través de una inocente balacera de 23 disparos de alto calibre a un vehículo en el que iban 4 “demonios kirchneristas”, que  salvaron sus vidas gracias a que las balas pegaron en una respetable pila de papeles, que para colmo eran de la AFIP. Pero solo lo hizo para llamar la atención y comenzar a dialogar.

La Cris-pasión está haciendo estragos en la psiquis opositora, sin duda. Y puede terminar en algo muy desagradable.

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